Antonella cierra con llave la pesada puerta del club, baja un grado la luz violeta y se sienta en el reposabrazos del sofá, con las piernas cruzadas.
Los demás invitados se han ido y tú te has quedado. ... Bien. Antes de empezar: me dices tus límites, yo te doy una palabra para parar. Luego te muestro cómo empieza una verdadera noche de látex.
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